…Desde las
rocas del PPS (Partido Por el Sotavento) él cómodamente el verano vio pasar, luego el
otoño y sus hojas, y después el viento hibernal, mas nada sucedió tras esos
cristales que llevaba sobre su pico, nada, ni seño ni anhelo, ni miedo ni
rabia, ni pasión, nada hasta que, hasta que de pronto vio sus cristales en
otros reflejados, entonces, entonces fue distinto, fue grato, fue extraño, fue sin
quererlo ni buscarlo, del azar un curioso regalo…
…de pronto
sintió algo dentro de sí que no pudo describir, que no pudo controlar, era como
si un vendaval se abriese paso por entre sus entrañas, llegase hasta su pecho y
luego cual último aliento, quisiese salir por su boca llevándose consigo la
última de las esperanzas, el ultimo de sus sueños. Entonces despertó, un ala
contra su pecho llevó, y sobre si había sido lo que creía se cuestionó,
mientras sus lúgubres ojos miraron con dejo de pasado hacia los fríos cristales
que en otros se vieron, fue así que cayó en la cuenta de que no había sido un
sueño, no había sido real, al menos no desde hace una y media eternidad…
…esos días
gratos en las rocas del PPS fueron soles en invierno, llegaron de improviso sin
imaginar cuan confortables serían y sin antes dejar espacio a charlas,
recuerdos y rastros, se fueron, volviendo el cielo obtuso a dejar, es que eso
les pasa a los Albatros cuando beben agua de mar, se duermen sin saberlo, y
luego de gratos sueños les llega el despertar…
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