…no fueron
ni sus actos ni sus dichos, ni sus prendas ni sus ofrendas, ni sus bondades ni
sus falencias, esas son cosas que como dicen ellos, son pero no son, pues pese
a que sin duda sean, pueden, si somos honestos y sabios, no serlo; en cambio
Sus ojos, solo sus ojos, sin duda lo son, y jamás dejaran de serlo; los de ella
serán eso que durante el pequeño instante eterno de un parpadeo, quedará
guardado a fuego, en él…
desde las entrañas diría yo, esas milésimas del segundo más eterno de la vida.
ResponderEliminarme gustó/gusta.
pasaré seguido entonces (:
cuando gustes, siempre habrá una opción de soplido esperando ser susurrada, y una nota, ser hojeada
ResponderEliminar=)