De vez en cuando, y solo cuando las condiciones
precisas y exactas se suceden en un orden perfectamente irracional dado por la
intención del movimiento mas acertadamente azaroso, pueden verse a muy corta
distancia de la vista de cualquier buen vecino, por las noches entre lanudas
frazadas de cama, ciertas explosiones, roces y choques que conforman el mas
simplemente bello espectáculo de Tormentas eléctricas de medianoche…
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